Este es el periodista iraquí Muntazer al Ziadi, corresponsal de una cadena de televisión suní. Al mejor estilo del film norteamericano UN DÍA DE FURIA (FALLING DOWN), el fablistán cabreado se ha descalzado y le ha catapultado sus zapatos a Bush. He (ir)aquí la fotosecuencia.
El rostro perplejo de Bush merece figurar en toda antología iconográfica de 2008.
E (ir)aquí someten al periodista sin puntería cuyo escándalo masscult se convertirá en videojuegos, films, posts, gags y etcétera. Sugiero, con la inmediatez del caso, spots publicitarios de zapatos, zapaterías, desodorantes para pies, tranquilizantes sin prescripción facultativa, seguros contra accidentes, promociones de programas humorísticos y astracánicos. No sé, se me ocurre a mí.ÚLTIMA HORA: El Departamento de Estado acaba de anunciar que durante las próximas ruedas de prensa presidenciales los periodistas deben acudir completamente desnudos para poder así evitar nuevos atentados con prendas de vestir. Se prohibe expresamente la emisión y el lanzamiento de toda sustancia o fluido orgánico incluyendo flatulencias.













Helmut Newton expone ahora —postmortem— en la galería madrileña La Fábrica. Sus imágenes siempre han sido un bálsamo para nuestros ojos sobresaturados de cotidianidad espeluznante. La belleza también resulta cotidiana, aunque en mínimas dosis. La belleza, por ejemplo, pudiese funcionar cual panacea contra la gilipollez y los gilipollas, versus los políticos recalcitrantes y sus promesas menesterosas mendigando votos en cualesquiera elecciones. Ah, tremenda gravedad la de la belleza.






























