miércoles, 24 de octubre de 2007

BARBIE, HENRY Y LA TELENOVELA VENEZOLANA

—HENRY DICE: Perdí a Diana por un diálogo de tres minutos (entre ciento veinte y ciento cincuenta palabras), pero me aprobaron la re-escritura y, dos semanas después, vi a los personajes, en mi televisión, destrozándolo con su mala dicción y su ausencia de formación actoral. Y es que no se puede esperar otra cosa cuando el casting del elenco se hace entre modelos publicitarios, reinitas de belleza y físico-culturistas. Sería preferible reclutar excelentes actores, sin importar que sean feos, y operarlos. Acortarles la nariz, ponerles pómulos, implantarles glúteos, aumentarles los senos, extraerles costillas y caderas, hacerles liposucción, teñirles el cabello y asfixiarlos de maquillaje. Así, por lo menos, valdría la pena la inversión de tiempo, esfuerzo y paciencia que conlleva la escritura. Así no desvirtuarían los parlamentos, pronunciando palabras de amor con caras de bobos y mirada perdida o, peor aún, sin expresión alguna en sus rostros robóticos y uniformados. Porque no hay forma de que estos Kens y Barbies aprendan o comprendan una simple idea y no hablemos ya de conceptos, intenciones, métodos o filosofías. Los feos le otorgaríamos una nueva dimensión humana y enriquecedora a la ficción, haciéndole saber a la gente común (como uno), que ellos son, no sólo los receptores del mensaje, sino los genuinos protagonistas del drama, el absurdo o la tragicomedia que es la vida.

VÍA: MALDITA WEB

2 comentarios:

Max dijo...

Bueno, no necesariamente tendrían que ser feos, pero si no llenan los estándares de la belleza "miss-venezuelana" o "mister-venezuelana", al menos serían más parecidos a la gente común, con la ventaja apreciable de saber actuar, lo que los acercaría más a la realidad buscada en la actuación, aunque suene paradójico.
Para ejemplo, aquí va un cuento que no pareciera guardar relación: es el de un streaper que se presentó en una despedida de soltera, de las que se han hecho comunes en la disminuida clase media. El tipo, reemplazo de última hora, estaba, digamos, rellenito, según me cuentan las participantes y las fotos que pude ver. Ante el comentario de una exigente espectadora acerca del rollizo muchacho, otra le respondió: "nada, el tipo está bueno, y es mejor así, porque parece más real, ¡es de verdad, es alcanzable!". Ahí te dejo el punto de vista alternativo a los Barbie´s y Ken´s mediocres actores.

Henry León dijo...

Pues que vivan los rollizos, rollizas y rolliz@s (como está de moda decir por ahora). Stripers, actores, bailarinas, sopranos, narradoras de noticias...todos con sobredosis de colesterol y rubicundos. Y que las factorías de juguetes manufacturen y mercadeen munecos/as/es/@s así, a imagen y semejanza de las tres gracias de Rubens.

Sin ir más lejos, yo mismo adoro a las gordas desnudistas y engullehielo del club del baco en la avenida Casanova, mucho mejores y genuinas que las divas de La Castelllana.

Creo yo que los carbohidratos tienen que servir para algo, sobretodo en una nación de comearepas: ¿arepa republic?

http://henryleondecaracas.blogspot.com