viernes, 8 de febrero de 2008

Fotocrónica de un incendio controlado

Ah, la curiosidad humana es capaz de sacar a la gente de sus camas en lingerie y pijamas, incentivados por el olor a quemado, el humo, las sirenas bomberiles y el morbo en plena madrugada caraqueña. Yo —entre ellos— armado con mi cámara, moviéndome sigiloso entre mis vecinos, el conserje, las doñas embatoladas de la junta de condominio y el lúdico dálmata desteñido de los bomberos.
Incendio extinguido en la panadería y pastelería DALLAS —atendida por sus propios dueños— ubicada en la calle Codazzi, esquina avenida Universitaria, de Los Chaguaramos, Caracas 1040, Venezuela.
Persiste el invasivo olor a quemado.
No se encontró leche acaparada ni maXeite.
Humo sí, como arroz.
Ah, las escaleras que se aprecian en la primera foto sirvieron de locación para la cuña del paltín molar con tosca tapa de rosca que jingleaba: "esto no tiene ni cabeza ni pies; esto no tiene ni cabeza ni pies; paltín molar, energía marginal, hedor."

2 comentarios:

Martha dijo...

Buenas fotos Javier.
No olvido el incendio de una cerveceria,al lado de la casa colonial donde vivia (hoy construcción del Sambil Candelaria)siendo una niña,frente a la ausente Cerveceria Caracas; esa imágen quedó grabada en mi para siempre...Lástima que no existían cámaras digitales....

©Javier Miranda-Luque dijo...

Digo yo, Martha, que los incendios —más que imágenes— nos dejan un tufillo a quemado en la pituitaria, lo que el proverbial e infalible pápa (sic) Ratzinger calificaría de cuota inicial del infierno que nos espera.

Mientras tanto, disfrutemos de Caracas e hidratémonos con cerveza. Eso sí, sin acaparamientos.